Nuestro secreto manantial

Finalmente he llegado a casa, el trabajo concluido me rinde sin piedad y sin embargo ahora mismo… deseo bailar
Es época de navidad y añoro a rabiar la  magia  de la tierna infancia que discurría en nuestro secreto manantial. Fueron contadas las veces que pudimos acudir allí, pero cuando lo conseguíamos, lográbamos que  brotara pura , cristalina, sin ruido, al contrario,  con un sonido envolvente, sobre todo, en ésta fecha especial. 
Recuerdo con los amigos cerrar las calles del pequeño barrio, las mismas que días atrás habíamos decorado con festones, pintura en postes y pasos peatonales. Los parlantes atestados de música bailable se hacían escuchar a distancia y todos íbamos y veníamos mientras los padres se ocupaban de las tareas mayores, las nuestras, solo era el disfrute y las preocupaciones, entonces grandes como ahora son chicas, eran tener todo el ajuar de estrene a punto, porque en las noches después de la novena, grandes y chicos y en la casa vecina de turno, nos poníamos a bailar.

El ritual de vestir la nueva prenda, era fundamental. Mamá, con una absurda necedad nos vestía, con la igual, a tres de las hermanas, solo los colores cambiaban y  viene la epifanía... la molestia que me causaba lucir igual que ellas, o, quizás que ellas lucieran igual que yo porque la auténtica  personalidad  se perdía. Si éramos tan diferentes, ¿ Porque mamá se empeñaba en conjuntarnos y hacernos  lucir igual? ¡Que ironía!, pues ahora mismo deseo remontarme allí, con la mamá a nuestro lado, haciendo con necedad su mejor esfuerzo y con mis hermanas menores haciendo una copia de mi vestir.

En esta navidad, ya no tenemos a la madre y por ello y más, con certeza mis hermanas ya no visten igual que yo. Las calles del barrio que me vio crecer ya no me reconocen y en lontananza, me habita una diferente sociedad con vecinos que no pintan calles, no colocan festones ni  música en sus casas, las luciérnagas huyen despavoridas a iluminar otros escenarios y las risas languidecen a la espera de un nuevo año para renacer.
Certero es, aquello que rezan los padres ¨Todo tiempo pasado fue mejor¨ . Me pasan los años y en medio del absurdo capitalismo y la globalización, me invade éste visceral sentimiento y deseo solo  como entonces, que me pase la vida o tan solo ésta noche en aquel  interminable baile, en el que a padres e hijos, la navidad nos hacía diferentes y se alcanzaba la mágica gloria de la felicidad, en ese, nuestro secreto manantial.

La Luna...de Maia

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Comentarios

  1. Sentimientos de nostalgia, que nos llevan a un mundo que ya solo existe en nuestro corazón mas intimo

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