El Viacrucis y últimos días de Antonio Machado

Cuando pienso en un posible destierro, en otra tierra que no sea esta atormentada tierra de España, mi corazón se turba y conturba de pesadumbre. 
Tengo la certeza que el extranjero sería para mí la muerte...

A finales de 1936, los sublevados del golpe de estado contra el Gobierno de la Segunda república cercaba Madrid. Hermanos contra hermanos, se batían en una lucha fratricida de la que la memoria histórica cuenta los más atroces y desafortunados hechos como el fusilamiento del gran poeta y dramaturgo, FEDERICO GARCIA LORCA a manos de los golpistas.

Temiendo que otros intelectuales republicanos - figuras prominentes de las letras y las artes corrieran la misma suerte que Lorca-, el Gobierno de la República les apoya e invita a trasladarse a Valencia, entre ellos, el sublime y bondadoso poeta ANTONIO MACHADO,  que salió de Madrid en compañía de su familia.
Antonio Machado, a la izquierda, la madre Ana y su hermano José con su familia, poco antes de dar inicio la guerra civil española, 1936. 

      Con poco menos de dos años viviendo la guerra en Valencia, escribiendo y publicando desde allí,  en Abril de 1938, Antonio  Machado,  y los miembros de su  familia decidieron trasladarse  a Barcelona, temiendo que se cortase la vía terrestre o marítima que conduce a la ciudad condal. Una corta estadía de tan sólo algunos meses  pues  se hizo prioritaria la seguridad del poeta ante el avance del ejercito  golpista con los constantes bombardeos desde aire que destruían la vida  y  arrasaban a su paso todo. 
El 22 de Enero de 1939, el doctor Puche -su médico y amigo en Barcelona, dispuso lo necesario para evacuar al poeta y su familia en un coche, seguidos  de otros intelectuales republicanos,  para unirse al casi medio millón de ciudadanos que ya hacían a pie a coche o por cualquier otro medio la temeraria  ruta del exilio.

👉RUTA DEL EXILIO... El más cruel de los inviernos.

Girona,  la provincia más próxima a Francia, la tercera ciudad del periplo del poeta  ya estaba colapsada de coches por el masivo éxodo y el peligro que corría la caravana de coches de los intelectuales era aterrador pues no cesaban los bombardeos aéreos a la ciudad.  Un par de horas después pudieron reanudar el viaje y se instalaron por unos pocos días en un viejo caserón a las afueras de Girona, hasta que el doctor Puche, que era el entonces director General de Sanidad  dispuso de ambulancias para trasladar a los intelectuales  a una  confortable masía catalana- Mas Faixá-donde pasarían la ultima noche antes de pasar la frontera con  Francia.
Al alba se pusieron de nuevo en marcha. Coches, camiones, ambulancias provenientes de toda España se apretujaban, unos tras otros, avanzando a empujones y solo  por la inercia que impele salvar la vida dentro de lo  que se convertía en el único habitáculo posible donde resguardarse, hacer menos penoso el éxodo y llegar lo antes posible al puesto fronterizo.

Antonio Machado, compungido, amarraba en la conciencia un triste verso y su sombrero ocultaba  la pena porque eran  sus compatriotas, hombres, mujeres y niños los que arrastraban los pies por el peso de cargar sus miserias, su casa a cuestas y hasta algunos animales domésticos. 
Un poco mas adelante, eran otros los baúles, maletas  y toda pertenencia, los que abandonados por sus dueños, marcaban uno tras otro la  siniestra ruta del exilio. Algunos, se dejaron allí la vida, a causa del bombardeo y la metralla que llovía torrencialmente del cielo. Otros,  llevaban solo consigo una segunda piel de tela  que el inclemente tiempo destejía dejando al descubierto  las sombras siniestras que terminarían en campos de concentración en Francia, donde muchos encontraron la muerte. 

Tanto sacrílego sufrimiento, sólo por el crimen de haber nacido en una España, que se desangraba en una lucha fratricida por la codicia y la intolerancia.

Los coches, camiones, ambulancias y el millar de personas y los pocos que insistían en arrastrar lo único que les podía reconfortar...su ajuar, hicieron un tapón imposible de superar.  Estaban literalmente inmovilizados y los bombardeos franquistas obligaron a la comitiva a seguir la ruta a pie bajo una frio recalcitrante y una lluvia inclemente. En el coche había quedado aquel ligero  equipaje que el poeta perdió para siempre con su viejo maletín que guardaba, quizás, cartas y las ultimas letras dedicadas a su Diosa Giomar,- su amor platónico de los últimos años, el mismo, que le fue indignamente mal correspondido. 

El  hambre, pero sobre todo la tristeza, iban minando la fragilidad del corazón de un poeta desmembrado, despojado de todo, incluso de su amada tierra. 
Los últimos cientos de metros  hasta la frontera fueron eternos, pues para más inri, se hacían en ascenso  por la parte de Portbou,  que está en una loma. La noche hizo más penoso el viacrucis. El frío y el agua se metían en los frágiles cuerpos  y acampaban a sus anchas en un Machado y en su  madre que ya lucían  como un trágico verso. 
El 28 de enero de 1939,  arribaron finalmente al puesto fronterizo, sin embargo, era el inicio de otra muchas penas. Un coche les llevaría hasta Cèrbere, encontrando refugio en la cantina del pueblo y llegada la noche, como no había habitaciones disponibles en el pueblo, el jefe de la estación les ofreció a Machado y su familia un viejo vagón en una vía muerta. 

              << Triste fue la primera noche de un  poeta en el exilio>>

Al día siguiente   tomaron el tren a Colliure, un pequeño pueblecito de  pescadores en Francia, que lo prefirió el poeta cerca a España, a pesar que la embajada española en Paris, le había ofrecido acomodo para el y su familia. 
Se apearon en la estación de Colliure, cuya vía  estaba siendo asfaltada, por lo que el  escritor Corpus Barga, -el ángel de la guarda del poeta y su familia- quien alzo en brazos a la madre  que entonces, ya tenía el peso de una niña. 
     ¿ Cuando llegamos a Sevilla? - preguntó, delirante la madre del poeta a su benefactor. 
Descansaron en la tienda de un anticuario mientras Corpus Barga, iba en busca de un hotel.

Finalmente se hospedaron en dos habitaciones del  pequeño Hotel Bougnol - Quintana, el poeta y su madre compartieron una y la otra para su hermano José y su cuñada. Finalmente ya estaban en un lugar que sería por algún tiempo  su casa  en el exilio y contaron con  la gran suerte que la dueña del Hotel- simpatizante republicana- les atendió muy amablemente en su corta estadía. Eso supuso un gran alivio!
  - No nos trate usted tan bien, no necesitamos que nos de tan buena comida, basta con patatas, un poco de pan y un vasito de vino. Antes podíamos pagar pero ahora somos pobres - Le decía el poeta a Madame Quintana.
A los pocos días llegaron los recursos de la embajada Española en Paris, para que el poeta y su familia no pasaran penurias económicas, pero desafortunadamente ya era demasiado tarde, la salud del poeta se había diezmado con el viacrucis del éxodo y una galopante pulmonía extinguía su vida, aunque cuentan los testigos, que la herida de muerte fue  la honda pena de haber dejado España, su débil corazón no lo resistió. 

Fallece el 22 de Febrero de 1939- Tenía 64 años. 
Un poeta nunca debe morir!, menos así, menospreciado y exiliado. ¿ Qué sería del mundo vil, sin los benditos poetas? -Lo cierto, es que a golpe de estulticia nos deshacemos de ellos-

Al día siguiente fue el entierro. Seis soldados del vencido ejercito de la republica llevaron el féretro, que se cubrió con la bandera republicana. 
Su frágil  madre, al notar la ausencia de su hijo en la cama contigua, preguntaba incesantemente por él.  No le contaron que su hijo ya había muerto pero su corazón le dio cuenta de su partida...le lloro  hasta que se le unió tres días después. 
Hijo y madre, reposan juntos en el pequeño cementerio de Colliure. Un buzón se ha habilitado allí, para los que le amamos depositemos una pequeña misiva, quizás así , el nos escriba  y nos recuerde que un día nació en su Sevilla querida, que amo y le amaron en Soria y que murió de pena en un exilio forzado, lejos de su amada tierra donde nunca más volvió porque, incluso, después de muerto y por muchos años fue proscrito. Resignado esperaba, tal vez, que después de la muerte del dictador en 1975, pudiese tornar a su tierra, pero volver la vista resultó mas cómodo para los que pudiendo retornarlo le han sobrevivido  y así poco a poco se ha convertido el gran símbolo que representan el feroz éxodo español... ``El gran poeta abandonado en el exilio´´

Por Maia - www.lasrutasdemaia.blogspot.com 
Bibliografía: Biografía ilustrada Antonio Machado por Jose Luis Cano.

Días antes de morir, Antonio Machado le decía a su hermano José, en la playita cerca al hotel de Colliure, donde se habían hospedado:.
'' Cuando ya no hay porvenir por estar cerrado el horizonte a toda esperanza,
 es ya la muerte lo que llega ''
Allí estuve, en compañía de mi poeta amado. Era un 16 de febrero del 2019. Nos anticipamos, pues cientos nos habíamos desplazado a rendir homenaje al poeta sevillano en el 80 aniversario de su muerte. Entre los que le visitaron, uno de sus biógrafos el hispanista, Ian Gibson y el presidente socialista Pedro Sánchez, con una comitiva del gobierno español.

Deposite en el buzón  mi carta que decía algo así... 
Han pasado 80 años y sigues tan vivo en la memoria de todos los que te recordamos y seguimos tus pasos hasta éste pequeño rincón del mundo, donde por pocos días te sentiste a salvo, aunque la tristeza te haya aniquilado toda esperanza de volver a sonreír. 
¿La Republica? nunca regresó querido poeta, pero a cambio, tenemos tu legado que eternamente se versa.

     * Descansa en paz Antonio, poeta amado, que de nosotros has hecho tus más fieles custodios*

Pocos días después de su muerte, su hermano José, encontró en uno de los bolsillos del viejo gabán del poeta un trozo de papel arrugado con su último verso, en recuerdo de su Sevilla, que por esos días tanto recordó.
 ``Estos días azules y este sol de la Infancia´´


LasRutasDeMaia -16 Febrero 2019
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La Palabra Mas Tuya (A Antonio Machado) - Rosa León





Comentarios

  1. Hay una emoción en cada palabra que escribes...una sinceridad que aturde y conmociona.
    Las dictaduras fascistas, la ley del mas fuerte y a la vez el mas incapaz, que torturan la bondad y asesinan la cultura.
    Creímos que todo quedo atrás …pero siguen los mismos con otros nombres masacrando la verdad.

    Maia querida, cada articulo tuyo es una cosecha de sensibilidad

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    1. Es imprescindible cosechar palabras, versos , lunas para no olvidar los poetas que apostaron con su vida por la democracia!.. Gracias por tus bellas palabras poeta del alma.

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